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Living Mission Ministries, Inc/Una Mision para Viv
Recetas para Enriquecer tu Vida Sexual: Como disfrutar de tu sexualidad en el matrimonio
Recetas para Enriquecer tu Vida Sexual: Como disfrutar de tu sexualidad en el matrimonio
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UNAS PALABRAS DE MOTIVACIÓN PARA LEER
“RECETAS PARA ENRIQUECER TU VIDA SEXUAL:
CÓMO DISFRUTAR DE TU SEXUALIDAD EN EL MATRIMONIO”
Muchas personas piadosas y que viven una vida de espiritualidad sincera van a acercarse a este libro con sentimientos de dudas y temores. Les recomendamos que se acerquen al libro de todas maneras y que lo lean. Este libro contiene mensajes especiales para personas espirituales y piadosas, pero que tienen algunas confusiones honestas sobre el sexo y la sexualidad. Estas personas a veces tienen confusiones sobre la correcta relación que existe entre el sexo y la sexualidad, especialmente las prácticas sexuales dentro del matrimonio, y la vida espiritual y piadosa. Si usted está en ese grupo, una gran porción de este libro es para usted. Siga leyendo.
Sobre el sexo y la sexualidad existen muchas voces que cambian y trastornan algunos de los propósitos originales de su creador: Dios. El sexo y la sexualidad son realidades complejas, pero no complicadas. Dios crea y nos regala cosas complejas, pero no complicadas. Dios es un Dios simple, directo, claro. Y el Dios creador del sexo y de la sexualidad nos ha comunicado claramente los propósitos por los cuales nos brindó estos dones preciados.
Pero como dicen Dillow y Pintus en su libro: “Temas de la intimidad: conversaciones de mujer a mujer”, hay muchas voces que nos impiden, como esposos piadosos y espirituales, enriquecer y disfrutar nuestra sexualidad en el matrimonio.
Unas son las “voces victorianas” que nos ordenan a no hablar de nuestra sexualidad, ni siquiera en la intimidad de la pareja matrimonial. “De eso no se habla. Háganlo, y ya”. Y escuchando estas voces, los esposos tienen relaciones sexuales a escondidas, llenos de vergüenzas, miedos y culpas.
Pero también están las “voces de los pioneros sexuales” cuyas investigaciones sobre la sexualidad son muy positivas (Freud, Havelock Ellis, Kinsey, Masters y Johnson, Helen Kaplan), pero que enfocaron la sexualidad con unas bases exclusivamente físicas y fisiológicas. La práctica de la sexualidad enfocada como un asunto meramente fisiológico, deja un profundo vacío espiritual. El creador de la sexualidad le dio una base espiritual, además de un componente físico.
Además, están las “voces de los Padres de la Iglesia” quienes impregnaron a la sexualidad de una confusión tan poderosa, que todavía en pleno siglo XXI seguimos sufriendo sus azotes. San Agustín hablaba de que los esposos podrían cometer “adulterio hasta con sus propias esposas” si permitían que la pasión entrara en sus actos sexuales. La práctica sexual es un pecado aun dentro del matrimonio, y solamente se “santifica” cuando los esposos la usan para procrear hijos. Tomás de Aquino tenía esa misma opinión: los esposos que disfrutaban de sus actos sexuales estaban pecando. Hasta Martín Lutero decía que “las relaciones sexuales (aun entre esposos) son siempre pecado”, y que Dios perdona este “pecado” a los esposos, porque Dios creó el matrimonio.
Así que, ténganse paciencia ustedes mismos cuando una emoción desagradable surja en sus estómagos, al leer el título de este libro. Sigan teniendo paciencia aún más leyendo su contenido, que proclama que es posible, útil y necesario, ser esposos piadosos y espirituales, y al mismo tiempo enriquecer y disfrutar de la vida sexual en el matrimonio.
La pasión y el placer son regalos con que Dios envolvió el sexo y la sexualidad dentro del matrimonio. Hay muchos cristianos casados que citan versículos de la Biblia como Gálatas 6:16: “Andad en el espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”. Ellos citan también Colosenses 3:2: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”, y aplican estos y otros versículos similares a las prácticas sexuales con sus parejas dentro del matrimonio. Aquí “deseo y terrenal” no se refiere a la vida sexual que usted vive con su pareja dentro del matrimonio. Sus actos sexuales en el matrimonio no son egoístas, y usted no busca su propio placer y satisfacción. La vida sexual con su pareja en el matrimonio es una mutualidad: el esposo le brinda placer a su esposa; la esposa le brinda placer a su esposo. Y Dios es el creador de ese placer y disfrute sexual, y se lo brindó como un regalo a los esposos para que lo disfruten. De hecho, este placer sexual que los esposos se brindan, no es un deseo “carnal ni terrenal
“RECETAS PARA ENRIQUECER TU VIDA SEXUAL:
CÓMO DISFRUTAR DE TU SEXUALIDAD EN EL MATRIMONIO”
Muchas personas piadosas y que viven una vida de espiritualidad sincera van a acercarse a este libro con sentimientos de dudas y temores. Les recomendamos que se acerquen al libro de todas maneras y que lo lean. Este libro contiene mensajes especiales para personas espirituales y piadosas, pero que tienen algunas confusiones honestas sobre el sexo y la sexualidad. Estas personas a veces tienen confusiones sobre la correcta relación que existe entre el sexo y la sexualidad, especialmente las prácticas sexuales dentro del matrimonio, y la vida espiritual y piadosa. Si usted está en ese grupo, una gran porción de este libro es para usted. Siga leyendo.
Sobre el sexo y la sexualidad existen muchas voces que cambian y trastornan algunos de los propósitos originales de su creador: Dios. El sexo y la sexualidad son realidades complejas, pero no complicadas. Dios crea y nos regala cosas complejas, pero no complicadas. Dios es un Dios simple, directo, claro. Y el Dios creador del sexo y de la sexualidad nos ha comunicado claramente los propósitos por los cuales nos brindó estos dones preciados.
Pero como dicen Dillow y Pintus en su libro: “Temas de la intimidad: conversaciones de mujer a mujer”, hay muchas voces que nos impiden, como esposos piadosos y espirituales, enriquecer y disfrutar nuestra sexualidad en el matrimonio.
Unas son las “voces victorianas” que nos ordenan a no hablar de nuestra sexualidad, ni siquiera en la intimidad de la pareja matrimonial. “De eso no se habla. Háganlo, y ya”. Y escuchando estas voces, los esposos tienen relaciones sexuales a escondidas, llenos de vergüenzas, miedos y culpas.
Pero también están las “voces de los pioneros sexuales” cuyas investigaciones sobre la sexualidad son muy positivas (Freud, Havelock Ellis, Kinsey, Masters y Johnson, Helen Kaplan), pero que enfocaron la sexualidad con unas bases exclusivamente físicas y fisiológicas. La práctica de la sexualidad enfocada como un asunto meramente fisiológico, deja un profundo vacío espiritual. El creador de la sexualidad le dio una base espiritual, además de un componente físico.
Además, están las “voces de los Padres de la Iglesia” quienes impregnaron a la sexualidad de una confusión tan poderosa, que todavía en pleno siglo XXI seguimos sufriendo sus azotes. San Agustín hablaba de que los esposos podrían cometer “adulterio hasta con sus propias esposas” si permitían que la pasión entrara en sus actos sexuales. La práctica sexual es un pecado aun dentro del matrimonio, y solamente se “santifica” cuando los esposos la usan para procrear hijos. Tomás de Aquino tenía esa misma opinión: los esposos que disfrutaban de sus actos sexuales estaban pecando. Hasta Martín Lutero decía que “las relaciones sexuales (aun entre esposos) son siempre pecado”, y que Dios perdona este “pecado” a los esposos, porque Dios creó el matrimonio.
Así que, ténganse paciencia ustedes mismos cuando una emoción desagradable surja en sus estómagos, al leer el título de este libro. Sigan teniendo paciencia aún más leyendo su contenido, que proclama que es posible, útil y necesario, ser esposos piadosos y espirituales, y al mismo tiempo enriquecer y disfrutar de la vida sexual en el matrimonio.
La pasión y el placer son regalos con que Dios envolvió el sexo y la sexualidad dentro del matrimonio. Hay muchos cristianos casados que citan versículos de la Biblia como Gálatas 6:16: “Andad en el espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”. Ellos citan también Colosenses 3:2: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”, y aplican estos y otros versículos similares a las prácticas sexuales con sus parejas dentro del matrimonio. Aquí “deseo y terrenal” no se refiere a la vida sexual que usted vive con su pareja dentro del matrimonio. Sus actos sexuales en el matrimonio no son egoístas, y usted no busca su propio placer y satisfacción. La vida sexual con su pareja en el matrimonio es una mutualidad: el esposo le brinda placer a su esposa; la esposa le brinda placer a su esposo. Y Dios es el creador de ese placer y disfrute sexual, y se lo brindó como un regalo a los esposos para que lo disfruten. De hecho, este placer sexual que los esposos se brindan, no es un deseo “carnal ni terrenal
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